Honestidad

FACUNDO

Domingo Faustino Sarmiento

 

Entre los individuos que formaban una compañía, alguien había robado un objeto, y todas las diligencias practicadas para descubrir el ladrón habían sido infructuosas.

Quiroga forma la tropa, hace cortar tantas varitas de igual tamaño para cuantos soldados había; hace en seguida que se distribuyan a cada uno para ponerlas en la tierra; y luego, con voz segura, dice:

–  “Aquel cuya varita amanezca mañana más grande que las demás, ese es el ladrón”.

Al día siguiente se formó de nuevo la tropa, y Quiroga procede a la verificación y comparación de las varitas. Un soldado hay, empero, cuya vara aparece más corta que las otras.

-“Miserable”  -le grita Facundo con voz aterrante-, “¡Tú eres!…”

Y, en efecto, él era, pues, su turbación lo dejaba conocer demasiado.

El expediente es sencillo: el crédulo gaucho, temiendo que efectivamente creciese su varita, le había cortado un pedazo.

Aporte: Sensei Adolfo Godoy